jueves, 15 de diciembre de 2011

Prueba Giant Trance X0: Su primer mes

Enlace a impresiones tras 2000 km


Hola a todos,

Hace unas semanas tocaba un post de despedida de mi fiel Giant Trance 2 2006. Así que hoy toca hacerlo sobre su heredera. Tanto me gustó la primera Giant Trance que tuve, que no he podido sino sustituirla por otra, eso si, totalmente renovada: Una Trance X0 de 2012

La historia ha sido un tanto larga: en principio iba a por una Trance X1 de 2011, con una muy buena oferta de las de otoño. El caso es que ya no había de mi talla, lo que tiene ser pequeñín y al final, tras dar bastante vueltas, me acabaron dejando esta a muy buen precio en mi tienda de siempre (Ciclos Delicias en Madrid) y finalmente fue la elegida.



Llevo con ella cerca de un mes y desde luego que se ha llevado una buena toma de contacto. Tras cerca de 600 km, rutas de todo tipo (pisteras, con trialeras, llanas, montañosas…) y unas cuantas horas sobre la bici, tengo ya una idea bastante amplia de lo que da de si la X0, que es mucho.

Presentando a la máquina

Las Giant Trance  de 2012 comparten cuadro con las versiones de 2011. El sistema de suspensión maestro sigue siendo el protagonista de estas bicicletas, en lo básico, sin cambios desde que salió en el año 2006: Sistema de punto de pivote virtual que ofrece una sensibilidad enorme frente a los baches pero sin afectar prácticamente nada al pedaleo. Y como ya sucedía en las bicis de 2006, sigue funcionando de maravilla.

La geometría por tanto se mantiene entre 2011-2012 y sigue siendo muy similar a las Trance X de la serie 2008 a 2010. Ángulo de dirección relajado pero sin pasarse (69,5º), tubo superior relativamente corto etc. También el recorrido trasero se mantiene, 5 pulgadas o lo que es lo mismo, 127mm. En la práctica la bici es generosa en este aspecto y acaban siendo algo más de 130mm por las mediciones que se pueden ver en diferentes revistas y páginas especializadas.


La única “novedad” a nivel de cuadro es la dirección Overdrive 2, algo común a todas las versiones “altas” tanto de carretera como de montaña Giant. Básicamente es una evolución de las direcciones cónicas de 1 1/2 y 1 1/8 en el tubo de la dirección, que pasa a ser 1 1/2 y 1/4. Como siempre, se busca más rigidez, mejor rendimiento, más ligereza etc…pero claro, al precio de cambiar estándares y son ya unos cuantos en muy poco tiempo. Quizás se conseguiría más poniendo rodamientos de aguja sellados, pero parece mejor simplemente cambiar estándares un año si otro también. Lo bueno: que la parte superior de la dirección se puede cambiar fácilmente por una Standard de 1 1/8. Lo malo, que hay que cambiar potencia y la horquilla original tiene poca salida para venderla de segunda mano.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Adios Giant Trance, Adios...


Hola a todos,

Ayer fue finalmente el día. Después de unas semanas de que si te compro, que si te vendo, que si tu que si yo, ayer sucedió.

Mi vieja Giant Trance ha ido a parar cerquita de casa. Por el camino iba pensando todas las aventuras y desventuras que hemos vivido juntos, alegrías y sufrimientos, todas esas cosas que la bici te da y que hacen que se acabe convirtiendo en una especie de droga que te engancha hasta el fondo de tus venas.

Se me hizo raro sacarla del coche y saber que probablemente nunca más la vería. Saqué su negro cuadro, monte sus ruedas y me dirigí a la casa de su nuevo dueño. La cosa fue rápida, explicar un poco algunas cosas de la bici y poco más. Ahora solo me quedan sus fotos y sobre todo, los recuerdos de esos 5 años que hemos pasado juntos por montañas, caminos, senderos, marchas…

Cuando la compré, era claramente mi bici “principal” así que la configuré como rodadora, le puse manillar plano, estrecho y una potencia larguita. Y con el tiempo, tras comprar mi rígida, vi que debería convertirse en algo más rutero, ponerle un manillar de doble altura más ancho, una potencia más corta, hacer las ruedas tubeless…todo el verano estuve pensando en que hacer, si reforma o cambio por bici nueva. Me costó decidirme y no fue hasta Septiembre cuando la balanza se inclinó definitivamente a la compra de una nueva.

 
Justo antes de venderla...
5 años dan para mucho. Desde el primer día, la bici me vino como un guante, ni periodo de adaptación ni nada por el estilo. Con ella he atravesado los Picos de Europa en la primera gran ruta de varios días de mi vida, subiendo por las imposibles pendientes de su vertiente Leonesa. Con ella descubrí rincones impresionantes de la sierra de Guadarrama, desde San Martín de Valdeiglesias hasta Somosierra. Con ella he escudriñado hasta el último rincón de la casa de campo de Madrid. Con ella me peleé en la sierra de Gredos contra el calor y las rampas que existen entre Toledo y Ávila. Con ella pude rodar como en un colchón en los pedregosos caminos de la serranía de Guadalajara. Con ella pude ofrecer una bicicleta “de cortesía” a un gran amigo gallego de visita por Madrid (pena que al final no te quedases con ella!!!) e inventarnos por los senderos de Cercedilla el término “territorio Trance”. Con ella he participado en algunas de las marchas clásicas de Madrid. Con ella descubrí que el infierno en realidad es frío y está en las cumbres de Somosierra en primavera. Con ella vi que puede nevar una barbaridad en pleno Mayo entre Madrid y Segovia. Con ella compartí magníficos momentos con unas garrapatas montañeras afincadas en Villalba y alrededores. Con ella estuve a punto de abrirme la crisma en el cordel de Valdeloshielos, de vuelta desde el puente de la marmota…con ella…tantas cosas que sería imposible ponerlas todas por aquí

Así que valga esta entrada de despedida, de una bici que me ha servido fielmente y sin ningún problema a lo largo de estos 5 años. Tanto, que incluso ayer, toda ella funcionaba a la perfección, sin hacer un solo ruido. Aquí dejo unas cuantas fotos, espero que os gusten

Leb wohl Giant Trance! Bye bye! ¡Que te vaya bonito!

En el rally de los Embalses 2008
Sufriendo en el Dual-Cross de San Martin de Valdeiglesias 2007
Carril bici en la primavera de 2010, tras mi operación de varices

Por las minas de plata de Hiendelaencina, Guadalajara

En el collado de los Pastores, la Pedriza, Madrid
Por una nevada casa de campo en 2009

Y un día cualquiera por la casa de campo

Conquistando los picos de Europa en Septiembre de 2009

En la Marathon Sierra Norte 2009

En el lago de Sanabria, verano de 2007

En la nevada Fuenfría

viernes, 21 de octubre de 2011

Cañada Real Galiana y la vuelta al pantano de Pálmaces

Hola de nuevo,

Tras un verano de grandes rutas por Madrid y por los Pirineos, toca ir relajando las piernas y suavizar un poco las salidas. Aunque el otoño está siendo rarito por sus altas temperaturas, en breve estas caerán y pasar un buen número de horas en la montaña dando pedales se hará un tanto incómodo.

Aprovechando estos últimos coletazos del otoño veraniego, rendí visita de nuevo a Pálmaces y me dispuse a hacer otra de las rutas clásicas de la zona, para complementar un poco la que tengo puesta con anterioridad en el Blog. Ahora como la tecnología ha llegado a mi vida ciclista puedo poner incluso el Track de la misma. En cierta manera, las dos rutas se complementan y tienen un buen número de kilómetros en común. Podrían ser una buena elección para pasar un fin de semana ciclista en la zona.

Por terreno y características, se parece mucho al camino a la Constante: pistas en diferente grado de conversación no excesivamente técnicas pero con las que hay que llevar cuidado, terreno de colinas sin grandes subidas, paisajes inhóspitos, soledad...a mí particularmente me encanta perderme por allí y pasarme horas pedaleando sin cruzarme absolutamente con nadie que no sea un pastor. Raro es el día en el que no te salta un corzo, un zorro, una jineta, en el que no ves a los buitres sobrevolando tu cabeza o ves a un lagarto paseando por el camino. Naturaleza en estado puro, solo interrumpida por el camino que seguimos.



El Track comienza justo a la salida del pueblo. Podemos dejar el coche en la plaza e ir hasta allí, es fácil. Los primeros kilómetros son iguales que los de la ruta de la constante, así que la explicación es la misma. Llegamos a la presa y giramos a la derecha. La atravesamos y tomamos en subida (hace unas zetas de derecha a izquierda) la pista del pinar de Pálmaces. Durante un buen número de kilómetros no nos desviaremos de este camino, una pista en diferentes grados de conservación, así que es muy fácil seguir la ruta.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Crónica Maratón Sierra Norte 2011

Es lunes por la mañana. Aún siento mis piernas pesadas y el cuerpo vacío de energía. La tos y los mocos me siguen acompañando al igual que durante las 5:30 que estuve ayer pedaleando por los alrededores de El Berrueco y La Cabrera en la XI Maratón sierra Norte, organizada por el Club Madroño y que desde luego, me va a dejar la cabeza llena de recuerdos, la mayoría buenos y otros no tanto durante los próximos días en los que iré escribiendo mi crónica.

Tras la suspensión de los 88 del  Mammoth, esta iba a ser la única marcha “sería” que iba a hacer en todo el año. Mi tercera Sierra Norte, este año repitiendo salida en El Berrueco y el recorrido de 2010, que a mí particularmente me encantó. Y la verdad es que desde final de 2009, era de los momentos que mejor me encontraba físicamente. Un buen número de rutas durillas durante el verano junto con la Pedales de Occitania habían hecho que recuperara algo de la forma que tenía hace un par de años. El ensayo general el domingo pasado en la Pedriza, con muy buenas sensaciones, así que parecía todo bien encaminado.

Foto del Club Madroño

Claro, que las cosas a veces se tuercen sin que te lo esperes. El martes de la semana pasada empiezo a notar mi garganta como un botillo. Al final, la cosa se convierte en un catarro griposo y a partir del viernes empiezo a tener una tos perruna preocupante aderezada por toneladas de mocos. Para continuar, me paso todo el viernes noche y el sábado por la mañana, además de convaleciente, moviendo muebles varios (no quedaba otro remedio) y llevándolos de ida y vuelta a mi pueblo, durmiendo como 5 horas en total. El sábado tarde literalmente estoy fundido, no hago más que dormir y prefiero ni mirar si tengo fiebre. Vamos, genial, tanta preparación, tantos kilómetros hechos para que la última semana se tuerza todo como por arte de magia.

Aún así, no iba a abandonar antes de pelear. Domingo, 6:15 de la mañana, de pie y tirando para El Berrueco. Menos mal que ahora que vivo en Sanse tardo bastante menos en llegar a la zona. Sobre las 7:30 recojo el dorsal y decido que definitivamente prefiero pasar calor que frío, dado mi estado físico. Así que toca chaqueta, que si al final hace calor me la abro y punto. Cuando recojo el dorsal intento hacer una visita al señor Roca, efecto del pedazo de cocido que me metí entre pecho y espalda el sábado (otro punto de mi “excelente” preparación). Pero uno es muy señorito y al señor Roca hay que visitarle con tranquilidad, no sentado de malas maneras en cuclillas. Así que me tengo que volver al coche sin descargar el lastre que llevo dentro provocado por mi sanísima comida tradicional madrileña rica en fibras.

Sobre las 8:15 me pongo a montar mi bici, descubriendo que mi rueda trasera ha perdido un montón de presión. El aire que conservan dentro las ruedas tubeless parece una ciencia oculta. Ayer las llene a 2,5 bar y hoy estaba como un moco sin haberla tocado…menos mal que el chico de al lado me deja una bomba (llevaba la mía prensada con cinta junto con la cámara y los desmontables en la tija del sillín). El chico es nuevo en estos saraos y le comento un poco como es la marcha y le digo que guarde fuerzas para el final, que aunque parezca de bajada, los senderos encadenados que hay duelen mucho. Que pena no saber como habrá terminado.