Hola otra vez,
Hace ya unas horas que he vuelto a Madrid tras la pedales de Occitania. Hace tiempo de esto, pero sigo con mi cabeza llena de las preciosas imágenes y los maravillosos momentos ciclistas que he pasado en el Pirineo durante los últimos 5 días. Así que es el momento de intentar plasmarlo en una crónica, que tendré que dividir en 3 capítulos para no hacerla demasiado pesada.
La historia de hacer la Pedales de Occitania realmente nace el año pasado por estas fechas, al acabar la Pedales de León. Tanto nos gustó, que ya pensamos en hacer otra más de las rutas de Pedales del Mundo y por consejo de Eduardo, alma y organizador de la prueba en Picos de Europa, nos decidimos por está, ya que nos comenta que es muy Mountain Bike, con mucho sendero y zonas preciosas que recorrer.
Estampa de la Pedals de Occitania
Pedales de Occitania, para que no lo conozca, es un poco la prueba hermana de Pedals de Foc. También sale de Vielha, pero en este caso tira al norte, dirección Francia y dar una vuelta completa por la vieja Occitania, para volver de nuevo al sur y recorriendo el valle de Aran, retornar a Vielha. Por lo visto y leído, es una ruta plagada de senderos y paisajes preciosos, razones más que suficientes para que nos decidamos por ella.
La idea toma forma en Mayo, momento en el que formalizamos la reserva. Al final quedamos como en 2010 solo mi hermano y yo, que cuadramos fechas para hacerla la segunda semana de Septiembre. Como en otras pruebas de Pedales del mundo, es semiorganizada: alojamientos a media pensión cerrados, transporte de equipajes contratado, roadbook y mapas para guiarnos por el terreno. Nosotros, como somos unos puristas, decidimos hacer la ruta completa sin track en el GPS (además, no tengo mapas de la zona francesa). En el fondo la cosa tiene así más gracia y más sensación de viaje – aventura, como pudimos comprobar en parte la ruta.
A diferencia del año pasado, llegué bastante más rodado. En 2010 estaba todavía saliendo de mi operación de varices y simplemente plantearse 5 días de viaje en bici era todo un reto. Este año, aunque he tenido una primavera un tanto vaga, he sido más aplicado durante el verano, incluyendo algunas rutas de esas 5 estrellas por la sierra de Madrid. Además, parecía que las subidas a las que nos íbamos a enfrentar eran algo más llevaderas que en León, sobre todo por los porcentajes a superar. Esto no quiere decir que fuera fácil, pero por lo menos, sobre el papel, los puertos parecían más tendidos.